Rindo mi reverencia al gran sabio Vyasa, autor del majestuoso poema épico Mahabharata. Ofrezco mis salutaciones a él, quien encendió la lámpara del conocimiento llamada Bhagavad Gita.
Los Upanishads son como vacas; quien extrae su leche es Krishna.
Arjuna es el ternero que hace posible que la leche fluya. Esa misma leche es la Bhagavad Gita. Bienaventurados son quienes beben ese divino néctar.
Los Upanishads son como vacas; quien extrae su leche es Krishna.
Arjuna es el ternero que hace posible que la leche fluya. Esa misma leche es la Bhagavad Gita. Bienaventurados son quienes beben ese divino néctar.
Todos queremos ser felices. Pero el significado de la felicidad varía de persona a persona. Incluso para una misma persona, es posible experimentar la felicidad de manera diferente en distintos momentos.
En las diversas etapas de nuestra vida, obtenemos felicidad de cosas distintas. Al comienzo de la vida, nuestra felicidad es en gran medida física. Un niño pequeño encuentra alegría al amamantar del pecho de su madre, al dormir en su abrazo, al jugar con sus juguetes. Pero a medida que crece física e intelectualmente, esa felicidad se va desplazando gradualmente hacia la satisfacción que proviene de actividades intelectuales.
¿Existe algo que esté por encima de la felicidad física e intelectual? Parece que sí. Al no encontrar una palabra más adecuada, yo la llamo "felicidad espiritual". Esta felicidad no proviene de medios físicos ni de intereses intelectuales. No depende de ningún objeto externo. Tampoco es simplemente un placer mental.
A medida que avanzamos en la búsqueda de la felicidad espiritual, seguimos buscando niveles cada vez más elevados de felicidad.
¿Existe algo llamado "felicidad final"? Si realmente existe,
• ¿esa felicidad es la misma para todos?
• ¿o cambia de persona a persona?
• si es la misma, ¿puede alcanzarla cualquier persona?
• ¿cuál es el camino para experimentar esa felicidad final?
• ¿cuáles son las condiciones previas necesarias para ello?
• ¿cómo nos volvemos aptos para alcanzarla?
Estas son algunas de las preguntas que nos proponemos analizar en este libro.
La base sobre la cual apoyo estas reflexiones es la Bhagavad Gita, uno de los textos más célebres de la antigua tradición india.
Sobre este tratado filosófico se han escrito cientos de libros en casi todos los idiomas del mundo. No solo como texto religioso, sino que muchos también consideran la Bhagavad Gita como un libro de psicología. Incluso si se deja de lado el trasfondo religioso, en este extraordinario texto encontramos numerosas ideas que siguen siendo útiles para nosotros hoy en día.
¿Cómo se comportan los seres humanos en distintas situaciones?
¿Por qué caen bajo la presión y el estrés?
¿Y cómo pueden liberarse de esa presión?
Todas estas cuestiones son explicadas con claridad en este texto. Y, sobre todo, también nos muestra cómo alcanzar la felicidad final o el Paramananda.
En la Bhagavad Gita, la palabra "Yoga" se utiliza en un sentido amplio. Aunque cada uno de los dieciocho capítulos de este libro lleva el título de algún tipo de Yoga, generalmente el término Yoga se emplea con el significado de "camino".
La Bhagavad Gita comienza con la confusión mental del gran guerrero Arjuna, con su duda sobre si debe o no participar en la guerra.
Krishna, amigo, filósofo y guía de Arjuna, le explica distintos caminos y opciones, y lo ayuda a salir de esa confusión mental. Todos esos caminos son, en esencia, vías para liberarse del estrés y la tensión. En este sentido, se trata en gran medida de un texto relacionado con el análisis psicológico.
Mi intención es explicar este libro principalmente desde ese punto de vista. El trasfondo dramático y los aspectos religiosos de la Bhagavad Gita ocupan para mí un lugar secundario. Me propongo centrarme más en sus aspectos psicológicos y en los diversos caminos que señala para alcanzar la felicidad final. Qué es exactamente esa felicidad final lo iremos comprendiendo a medida que examinemos los diferentes caminos.
Aunque los caminos sean distintos, al final veremos que la felicidad suprema es una sola.
Ninguno de nosotros es exactamente igual a los demás, ni física ni mentalmente.
Por eso, cada uno percibe un mismo problema de manera diferente.
Del mismo modo, el camino para alcanzar la felicidad final también varía de persona a persona, aunque esa felicidad sea la misma para todos.
El camino del intelecto, también llamado Jnana Yoga, implica el análisis de ideas y conceptos. En esencia, es un proceso de reflexión profunda. Uno va formulando preguntas, y finalmente llega a comprender la verdad suprema del tema sobre el cual está reflexionando.
Si se está pensando sobre algún objeto material o sobre algún asunto del mundo, este proceso continuo de reflexión ayuda, al final, a comprender mejor el tema de interés.
Este es también el método que sigue un científico. Toma un problema, reflexiona sobre todos sus aspectos, piensa en él con gran profundidad y, finalmente, llega a entenderlo por completo.
Antes de comenzar a reflexionar sobre cualquier tema, primero es necesario escucharlo de alguien que sepa más que nosotros. También se puede leer lo que algún experto haya escrito sobre ese asunto. Eso nos brinda una base inicial.
Después de obtener suficiente información preliminar, debemos empezar a pensar sobre lo que hemos escuchado o leído. Este es el proceso de asimilar lo aprendido. Tal reflexión ayuda a comprender el tema con mayor profundidad.
La etapa final consiste en pensar aún más profundamente sobre ese tema, es decir, meditar sobre él. A través de esta reflexión concentrada surgen nuevas comprensiones. El tema comienza a revelarnos aspectos nuevos que antes no habíamos leído ni imaginado.
En términos tradicionales, esto se conoce como shravana, manana y nididhyasana.
Shravana significa escuchar el tema de una persona conocedora, o leer un texto relacionado con él. Manana es reflexionar repetidamente sobre lo que se ha escuchado o leído para comprenderlo mejor. La etapa final, nididhyasana, consiste en meditar con mente concentrada sobre ese mismo tema.
En este proceso pueden descubrirse aspectos completamente nuevos dentro de aquello que hemos leído y pensado. Para asimilar cualquier idea o principio profundo, estas tres etapas son necesarias.
Este es el método habitual mediante el cual llegamos a "conocer" las cosas a través del intelecto.
El mismo método puede aplicarse también a cuestiones altamente filosóficas o trascendentales. Siguiendo de manera sistemática las etapas de shravana, manana y nididhyasana, se busca la verdad suprema: primero escuchar, luego reflexionar y finalmente meditar.
A esto es a lo que tradicionalmente se llama el camino del intelecto o jnana yoga.
Cada camino tiene una meta, un resultado final. Si nuestras preguntas se refieren a las verdades últimas de la existencia, este camino nos conduce hacia esa verdad suprema. Según afirman la Bhagavad Gita y todos los Upanishads, al conocer esa verdad suprema se alcanza la felicidad eterna, o la bienaventuranza suprema llamada ananda.
El primer paso de este proceso es acercarse a una persona sabia.
Debemos aceptarla como nuestro maestro. Ser obedientes a él, servirle y ganarnos su confianza. Luego, debemos preguntarle sobre los temas que no comprendemos.
Cuando hacemos esto, ese maestro nos imparte el conocimiento que estamos buscando.
Se debe escuchar con atención lo que el maestro dice, reflexionar sobre ello y meditar profundamente en ese mismo tema. Si uno se acerca a un verdadero maestro, plenamente versado en la materia, con el tiempo recibirá de él el conocimiento auténtico.
En la antigüedad, cuando la enseñanza se realizaba directamente entre el maestro y el discípulo, este era el método tradicional. Pero en los tiempos actuales no es fácil encontrar maestros establecidos en la sabiduría suprema. En tales circunstancias, se vuelve necesario leer textos como la Bhagavad Gita o los Upanishads, que están centrados principalmente en las verdades últimas.
Sin embargo, solo leer no es suficiente. Es necesario reflexionar sobre lo que se ha leído y, finalmente, sumergirse por completo en esa reflexión. Debe convertirse en una especie de meditación sobre ese tema. El resultado final de este proceso es la experiencia suprema o la realización suprema.
¿Y qué beneficio se obtiene al alcanzar ese conocimiento supremo?
Según la Bhagavad Gita, no hay nada comparable a este conocimiento supremo. Es lo más sagrado que existe.
Un aspecto aún más interesante es que la Bhagavad Gita afirma que cualquier estado supremo al que llegue quien sigue el camino del yoga es, en esencia, este mismo. Es decir, incluso el yogui que se dedica a la meditación constante alcanza esa misma verdad suprema.
Para escuchar el libro completo, puede tomarlo prestado de la biblioteca de préstamo del Dr. King o adquirirlo en cualquiera de las tiendas en línea, tales como Google, Kobo y otras.
En las diversas etapas de nuestra vida, obtenemos felicidad de cosas distintas. Al comienzo de la vida, nuestra felicidad es en gran medida física. Un niño pequeño encuentra alegría al amamantar del pecho de su madre, al dormir en su abrazo, al jugar con sus juguetes. Pero a medida que crece física e intelectualmente, esa felicidad se va desplazando gradualmente hacia la satisfacción que proviene de actividades intelectuales.
¿Existe algo que esté por encima de la felicidad física e intelectual? Parece que sí. Al no encontrar una palabra más adecuada, yo la llamo "felicidad espiritual". Esta felicidad no proviene de medios físicos ni de intereses intelectuales. No depende de ningún objeto externo. Tampoco es simplemente un placer mental.
A medida que avanzamos en la búsqueda de la felicidad espiritual, seguimos buscando niveles cada vez más elevados de felicidad.
¿Existe algo llamado "felicidad final"? Si realmente existe,
• ¿esa felicidad es la misma para todos?
• ¿o cambia de persona a persona?
• si es la misma, ¿puede alcanzarla cualquier persona?
• ¿cuál es el camino para experimentar esa felicidad final?
• ¿cuáles son las condiciones previas necesarias para ello?
• ¿cómo nos volvemos aptos para alcanzarla?
Estas son algunas de las preguntas que nos proponemos analizar en este libro.
La base sobre la cual apoyo estas reflexiones es la Bhagavad Gita, uno de los textos más célebres de la antigua tradición india.
Sobre este tratado filosófico se han escrito cientos de libros en casi todos los idiomas del mundo. No solo como texto religioso, sino que muchos también consideran la Bhagavad Gita como un libro de psicología. Incluso si se deja de lado el trasfondo religioso, en este extraordinario texto encontramos numerosas ideas que siguen siendo útiles para nosotros hoy en día.
¿Cómo se comportan los seres humanos en distintas situaciones?
¿Por qué caen bajo la presión y el estrés?
¿Y cómo pueden liberarse de esa presión?
Todas estas cuestiones son explicadas con claridad en este texto. Y, sobre todo, también nos muestra cómo alcanzar la felicidad final o el Paramananda.
En la Bhagavad Gita, la palabra "Yoga" se utiliza en un sentido amplio. Aunque cada uno de los dieciocho capítulos de este libro lleva el título de algún tipo de Yoga, generalmente el término Yoga se emplea con el significado de "camino".
La Bhagavad Gita comienza con la confusión mental del gran guerrero Arjuna, con su duda sobre si debe o no participar en la guerra.
Krishna, amigo, filósofo y guía de Arjuna, le explica distintos caminos y opciones, y lo ayuda a salir de esa confusión mental. Todos esos caminos son, en esencia, vías para liberarse del estrés y la tensión. En este sentido, se trata en gran medida de un texto relacionado con el análisis psicológico.
Mi intención es explicar este libro principalmente desde ese punto de vista. El trasfondo dramático y los aspectos religiosos de la Bhagavad Gita ocupan para mí un lugar secundario. Me propongo centrarme más en sus aspectos psicológicos y en los diversos caminos que señala para alcanzar la felicidad final. Qué es exactamente esa felicidad final lo iremos comprendiendo a medida que examinemos los diferentes caminos.
Aunque los caminos sean distintos, al final veremos que la felicidad suprema es una sola.
Ninguno de nosotros es exactamente igual a los demás, ni física ni mentalmente.
Por eso, cada uno percibe un mismo problema de manera diferente.
Del mismo modo, el camino para alcanzar la felicidad final también varía de persona a persona, aunque esa felicidad sea la misma para todos.
El camino del intelecto o Jnana Yoga
El camino del intelecto, también llamado Jnana Yoga, implica el análisis de ideas y conceptos. En esencia, es un proceso de reflexión profunda. Uno va formulando preguntas, y finalmente llega a comprender la verdad suprema del tema sobre el cual está reflexionando.
Si se está pensando sobre algún objeto material o sobre algún asunto del mundo, este proceso continuo de reflexión ayuda, al final, a comprender mejor el tema de interés.
Este es también el método que sigue un científico. Toma un problema, reflexiona sobre todos sus aspectos, piensa en él con gran profundidad y, finalmente, llega a entenderlo por completo.
Antes de comenzar a reflexionar sobre cualquier tema, primero es necesario escucharlo de alguien que sepa más que nosotros. También se puede leer lo que algún experto haya escrito sobre ese asunto. Eso nos brinda una base inicial.
Después de obtener suficiente información preliminar, debemos empezar a pensar sobre lo que hemos escuchado o leído. Este es el proceso de asimilar lo aprendido. Tal reflexión ayuda a comprender el tema con mayor profundidad.
La etapa final consiste en pensar aún más profundamente sobre ese tema, es decir, meditar sobre él. A través de esta reflexión concentrada surgen nuevas comprensiones. El tema comienza a revelarnos aspectos nuevos que antes no habíamos leído ni imaginado.
En términos tradicionales, esto se conoce como shravana, manana y nididhyasana.
Shravana significa escuchar el tema de una persona conocedora, o leer un texto relacionado con él. Manana es reflexionar repetidamente sobre lo que se ha escuchado o leído para comprenderlo mejor. La etapa final, nididhyasana, consiste en meditar con mente concentrada sobre ese mismo tema.
En este proceso pueden descubrirse aspectos completamente nuevos dentro de aquello que hemos leído y pensado. Para asimilar cualquier idea o principio profundo, estas tres etapas son necesarias.
Este es el método habitual mediante el cual llegamos a "conocer" las cosas a través del intelecto.
El mismo método puede aplicarse también a cuestiones altamente filosóficas o trascendentales. Siguiendo de manera sistemática las etapas de shravana, manana y nididhyasana, se busca la verdad suprema: primero escuchar, luego reflexionar y finalmente meditar.
A esto es a lo que tradicionalmente se llama el camino del intelecto o jnana yoga.
Cada camino tiene una meta, un resultado final. Si nuestras preguntas se refieren a las verdades últimas de la existencia, este camino nos conduce hacia esa verdad suprema. Según afirman la Bhagavad Gita y todos los Upanishads, al conocer esa verdad suprema se alcanza la felicidad eterna, o la bienaventuranza suprema llamada ananda.
El primer paso de este proceso es acercarse a una persona sabia.
Debemos aceptarla como nuestro maestro. Ser obedientes a él, servirle y ganarnos su confianza. Luego, debemos preguntarle sobre los temas que no comprendemos.
Cuando hacemos esto, ese maestro nos imparte el conocimiento que estamos buscando.
Se debe escuchar con atención lo que el maestro dice, reflexionar sobre ello y meditar profundamente en ese mismo tema. Si uno se acerca a un verdadero maestro, plenamente versado en la materia, con el tiempo recibirá de él el conocimiento auténtico.
En la antigüedad, cuando la enseñanza se realizaba directamente entre el maestro y el discípulo, este era el método tradicional. Pero en los tiempos actuales no es fácil encontrar maestros establecidos en la sabiduría suprema. En tales circunstancias, se vuelve necesario leer textos como la Bhagavad Gita o los Upanishads, que están centrados principalmente en las verdades últimas.
Sin embargo, solo leer no es suficiente. Es necesario reflexionar sobre lo que se ha leído y, finalmente, sumergirse por completo en esa reflexión. Debe convertirse en una especie de meditación sobre ese tema. El resultado final de este proceso es la experiencia suprema o la realización suprema.
¿Y qué beneficio se obtiene al alcanzar ese conocimiento supremo?
Según la Bhagavad Gita, no hay nada comparable a este conocimiento supremo. Es lo más sagrado que existe.
Un aspecto aún más interesante es que la Bhagavad Gita afirma que cualquier estado supremo al que llegue quien sigue el camino del yoga es, en esencia, este mismo. Es decir, incluso el yogui que se dedica a la meditación constante alcanza esa misma verdad suprema.
Para escuchar el libro completo, puede tomarlo prestado de la biblioteca de préstamo del Dr. King o adquirirlo en cualquiera de las tiendas en línea, tales como Google, Kobo y otras.
© Dr. King, Swami Satyapriya 2026

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