En el episodio anterior estuvimos hablando de cómo los antiguos indios concebían el concepto de la conciencia. Como ejemplo concreto, tomé uno de los Upanishads, el 'Mandukya Upanishad'. El Mandukya Upanishad forma parte del Atharva Veda.
Este breve Upanishad explica cómo la Realidad Suprema se manifiesta a través de los cuatro estados de la conciencia. A esa Realidad Suprema la llama 'Omkara'. Identifica los cuatro estados de la conciencia como el estado de vigilia, el estado de sueño, el sueño profundo y Turiya.
Estos estados existen entre las innumerables formas que ha asumido ese Omkara. Como ya comentamos anteriormente, esto es perfectamente posible porque Omkara trasciende el espacio y el tiempo. Las diversas formas de Omkara son los seres vivos que se encuentran por todo el universo. Como esas formas están sujetas a las leyes del espacio y del tiempo, solo pueden encontrarse en un único estado a la vez.
En este episodio conoceremos los tres primeros de estos cuatro estados.
Utiliza sus cinco órganos de los sentidos, como los ojos y los oídos, para recoger información del mundo exterior. Después procesa esa información utilizando la mente, el intelecto, el ego y las demás facultades mentales.
Una vez procesada la información, el cuerpo utiliza sus cinco órganos de acción, como las manos y las piernas, para interactuar con esos objetos externos. Las cinco energías vitales, como Prana, proporcionan apoyo al cuerpo y a la mente durante este proceso.
En esencia, Jaagrata es el estado de conciencia que trata con los objetos materiales del mundo exterior.
El Upanishad lo describe de la siguiente manera.
¿Cómo lo interpreta la neurociencia?
En la terminología de la neurociencia, esto se denomina access consciousness.
Los neurocientíficos conocen bastante bien cómo el cuerpo y el cerebro gestionan esta forma de conciencia.
En el cerebro existen diversas regiones especializadas que procesan la información procedente de los órganos sensoriales externos. Una vez procesada la información, el cerebro decide qué acción debe realizar basándose en la información recibida, en el estado del propio cerebro y en la evaluación realizada por sus distintos centros de toma de decisiones. Finalmente, activa las regiones motoras del cerebro según sea necesario para poner en funcionamiento los órganos externos de acción.
El Upanishad habla de la segunda forma de conciencia, conocida como 'Svapna' o estado de sueño. Se parece mucho al estado de vigilia, excepto que toda la representación ocurre dentro de la mente.
En lugar de objetos materiales externos, existen objetos sutiles creados por la propia mente. En lugar de los órganos sensoriales físicos, existen sentidos internos sutiles creados por la mente. Estos sentidos internos actúan sobre los objetos creados por la mente y producen resultados que también son creados por la propia mente.
Así como una persona en estado de vigilia experimenta los objetos externos utilizando sus órganos corporales y sus facultades mentales, la persona creada dentro del sueño también experimenta los objetos creados dentro de ese mismo sueño. Existe una estrecha semejanza entre el mundo exterior y el mundo interior creado en los sueños.
El Upanishad lo describe de la siguiente manera.
La neurociencia también lo interpreta prácticamente del mismo modo, salvo que, en lugar de utilizar la terminología abstracta del Upanishad, hace referencia a regiones concretas del cerebro.
Según la neurociencia, el mundo de los sueños es creado completamente por el cerebro como resultado de interacciones aleatorias (Random) entre los distintos recuerdos almacenados previamente en él.
Salvo por el hecho de que los objetos son creados por la mente, todo lo demás es prácticamente igual que en el estado de vigilia. Las mismas regiones de procesamiento del cerebro siguen funcionando, pero los órganos sensoriales físicos y los órganos de acción no se activan.
El tercer estado de conciencia del que habla el Upanishad es 'Sushupti', o sueño profundo. Según el Upanishad, en este estado de conciencia no responde al mundo exterior ni experimenta sueños.
Como no llega información ni desde los objetos externos ni desde los objetos creados por la mente, tampoco existe procesamiento de dicha información. El Upanishad afirma que, puesto que la conciencia está completamente desconectada tanto del mundo exterior como del interior, en este estado tampoco existen deseos.
El Upanishad dice que la conciencia parece permanecer en reposo. Eso no significa que sea un estado de vacío. El conocimiento previamente adquirido sigue estando allí. Sin embargo, ese conocimiento permanece como congelado.
El Upanishad habla además de otra maravilla. Afirma que este estado de conciencia es bienaventurado. Sin embargo, esta bienaventuranza no procede de ningún placer sensorial. Más bien, existe porque las perturbaciones mentales presentes en los otros dos estados de conciencia están ausentes en este estado. Es una bienaventuranza que surge porque no existen obstáculos para ella.
El Upanishad también denomina a este estado de conciencia la puerta de entrada entre los otros dos estados de conciencia. Es desde este estado desde donde la persona pasa al estado de vigilia o al estado de sueño.
En conjunto, el Upanishad describe este estado de la siguiente manera.
La neurociencia también habla del estado de sueño profundo, en el que la persona no responde a los acontecimientos externos ni experimenta sueños. Además, mientras duerme, la persona pasa periódicamente (Periodically) desde este estado al estado de vigilia o al estado de sueño.
Los Upanishads hablan de estos tres estados de conciencia como hechos reales. Aunque sus descripciones no llegan a un nivel muy profundo de detalle, no entran en conflicto con las explicaciones de la neurociencia.
La neurociencia guarda silencio acerca de quién es el experimentador último de todos estos procesos. O, al menos, no adopta una postura definida sobre esta cuestión.
Por otro lado, el Upanishad sostiene firmemente que existe una fuerza detrás de todas estas actividades y que esa fuerza es quien experimenta sus resultados. Afirma que esa fuerza utiliza el cuerpo como un instrumento. Como señalan los filósofos de la escuela india del Sankhya, si no existiera un experimentador, todos estos procesos carecerían de sentido.
En los episodios anteriores también analizamos las opiniones sobre la conciencia de filósofos cognitivos (Cognitive philosophers) como David Chalmers.
Personas como Chalmers centran principalmente su atención en el primer estado de conciencia. Aunque evitan hablar de cualquier fuerza subyacente detrás de todo esto, reconocen que la conciencia posee un aspecto subjetivo (Subjective). Afirman que ese aspecto subjetivo no puede explicarse únicamente mediante el funcionamiento del cerebro.
En cierto modo, aunque no les guste admitirlo, reconocen que detrás de la conciencia existe algo que trasciende los órganos sensoriales y los órganos de acción, algo que va más allá del cerebro y de sus mecanismos de funcionamiento.
Sin embargo, el cuarto estado de conciencia del que habla el Upanishad dejaría asombrados tanto a los neurocientíficos como a los filósofos cognitivos. Los llevaría a reconsiderar sus respectivas posturas.
Hablaremos de ese estado en el próximo episodio.

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